Feria

Remontamos el tiempo una tarde
¿Recuerdas? 
Entre los coches locos de una feria de pueblo 
Como algodones dulces que nos pringan las manos 
Deshicimos historias, deshilando tu infancia 
Hablando de nosotras como amigas del alma 
Abierta tu ventana , rebosando de sol, 
Asomada a la mía, sintiendo tu calor. 
Y llegada la noche, hora de separarnos, 
regalaste un abrazo que aún guardo yo en mi casa
Junto con tus historias y tu mirada franca
Y junto con el ticket de una tarde encantada
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Savia

Y entonces llegó Dorothy. 
Una presencia arrebatadora en mi mundo que se deshacía a jirones. 

Su acento inglés dulce, su sonrisa lenta, regalada, 
estirando los labios suavemente de manera coqueta, 
-aparentemente despreocupada y sincera-
me abrió la puerta a una amistad duradera e inesperada, 
a una confianza mutua que ella irradiaba y yo copiaba
como si se tratara de una planilla.

Poesía del silencio

Es el bocado ansioso de la duda

y, entonces, tu mirada llega y yo callo

Porque el silencio duele

Y no es poesía, o quizás sí

El silencio sin palabras

O tu risa sin sentido

O las palabras que matan al silencio

Las palabras -ésas-, las que a mí me matan

Esas palabras ásperas e hirientes

Y esa risa que no cuadra

Y luego tu silencio que yo ya conocía

Un futuro que no llega

Un muerto que nunca muere

Quizás volvieras- decía

Quizás no- sabía

Quizás no fuera quizás una palabra