Poesía del silencio

Es el bocado ansioso de la duda

y, entonces, tu mirada llega y yo callo

Porque el silencio duele

Y no es poesía, o quizás sí

El silencio sin palabras

O tu risa sin sentido

O las palabras que matan al silencio

Las palabras -ésas-, las que a mí me matan

Esas palabras ásperas e hirientes

Y esa risa que no cuadra

Y luego tu silencio que yo ya conocía

Un futuro que no llega

Un muerto que nunca muere

Quizás volvieras- decía

Quizás no- sabía

Quizás no fuera quizás una palabra

Anuncios

M.E.L.

cropped-20180222_204345

Me sentaría enfrente tuya,
en un café cualquiera que encontrara.

Me acercaría y, sin mirarte,
quisiera decirte:

Eres lo peor que me ha pasado nunca.

Por si así me lo creo.

Sin embargo, no es cierto.

Lo peor es que no me quisieras
y que hicieras esa coraza impenetrable
sobre una charla que no compartimos.

Lo peor es que yo te quisiera.

Me escupirías, lo sé, o sería tu reacción inexplicable.
Igual sonríes. Igual nada.
Contigo es siempre nada.
Y yo,  volver a mi silencio que me espanta.

En vez de eso, te encuentro,
por casualidad, en un mercado.
Y me vuelvo, y corro, y me pierdo.

Me alejo de ese mundo que tú escondes contigo.
Y luego sueño y saboreo mi huida,
amarga, café amargo.

Me hubiera gustado hablarte. Y no tener que decírtelo.
Sólo hablarte en mi silencio y en tu nada.