Nueva York. Otra vez

La calle sale oscura y el cielo se desborda
Los bloques me rodean y me dejan sin sombra
Los coches me persiguen, la noche se enfurece
Las luces iluminan el cielo incandescente

Y yo corro sin rumbo y pierdo la cabeza
Añoro tu presencia y huyo de tu carencia
Me siento solitaria, perdida entre el gentío, 
y me muevo sin rumbo, deshago mi camino

Por si en la encrucijada tu alma yo encontrara, 
una vida sin nombre y una dulce nostalgia
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Noche


Siento que derrito aquello que no toco 
Y mis manos despiertan en mitad de la noche
Asustadas  
Separadas del alma, de ese dolor inmenso 
Sudorosas


Me piden que me quede, 
que no escuche mi aliento
y me olvide de todo y sienta que el presente 
es el momento de vernos: 
de sentir el dolor en nuestras manos, 
de sentirnos por primera vez uno y partido
Mano derecha y mano izquierda 
A uno y otro lado del abismo


Esas manos que dicen los años que tenemos 
Esas manos que esconden secretos del cariño
Que nos acariciaron y a la vez nos obviaron
Que dijeron que no y luego decidieron 
Modelar el pasado 
Controlar el presente 
Rechazar el futuro de nuestro amor ardiente 


Esas manos que sueñan y se separan 
porque no son mías sino tuyas, o más bien de nadie, 
pero se estremecen igualmente con un roce, con un agarre, con un beso 
Manos ancianas en un alma derretida
que  no reconoce  el tacto del paso del tiempo  

S.O.Y

Dijiste que vendrías

mas fueron tus ojos verdes

los que desaparecieron dentro de mi abrazo

Desteñidos los cielos

El verde azul profundo que me atrapa

Sin poder respirar me engulle el viento

y siento que, en el café de esta tarde,

me hundo sin motivo,

desaparezco entera- oscuro el aire-

como azúcar que endulza el amargor de la vida en tus labios