Dos. O tres

Fue esa noche de estrellas 
Y es el fin de mi cuerpo que me preocupa 


Cuando yo ya no esté 
y tú busques tu hembra,
recuerda el remolino que causaste y que ahí sigue, 
perenne, 
porque, el tiempo, dicen  que no existe 


Es mi luz y mi sombra que te acompañan 
Es tu hembra, es la mía, 
es mi amiga del alma que 
con su cuerpo en la noche se acerca y me susurra
-se acerca y te susurra- 
Que compartir tu cuerpo es agonía 
y a la vez es placer 
Que en mi sombra- en tu sombra- 
ambas respiran

Y yo estoy muerta 



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